En memoria del Dr. Alejandro Hernández Kunstmann
El Dr. Hernández Kunstmann obtuvo el título de Cirujano Dentista y la Licenciatura en Ciencias Odontológicas en la Universidad de Chile en 1969. Muy tempranamente comprendió que su verdadera vocación estaba en la investigación científica, orientando su vida al estudio del cerebro y de los complejos mecanismos que sustentan la memoria, el aprendizaje y el dolor. Discípulo del Dr. Fernando Monckeberg, realizó un Postdoctoral Fellow en el Neurobiology and Anesthesiology Branch del National Institute of Dental Research (NIDR), perteneciente a los National Institutes of Health (NIH), en Bethesda, Estados Unidos, experiencia que marcaría el inicio de una brillante trayectoria científica.
A su regreso a Chile se incorporó como investigador al INTA de la Universidad de Chile y, posteriormente, al Departamento de Biología de la Universidad de Santiago de Chile, donde fundó el Laboratorio de Neurobiología. Desde ese espacio construyó una escuela de investigación que trascendió generaciones, dedicando décadas al estudio de los mecanismos neuroplásticos involucrados en el dolor crónico y a comprender cómo la malnutrición temprana afecta el desarrollo cognitivo, la memoria y el aprendizaje. Durante las décadas de 1980 y 1990 integró el grupo de destacados neurocientíficos que situó a la ciencia chilena en un lugar de reconocimiento internacional, contribuyendo con conocimiento original y formando una nueva generación de investigadores comprometidos con la excelencia.
Fue también integrante del Claustro del Doctorado en Neurociencia de la Universidad de Santiago de Chile y desarrolló una intensa labor de formación de estudiantes de postgrado en diversas instituciones del país, convencido de que la ciencia solo adquiere su verdadero sentido cuando se comparte y se transmite a las nuevas generaciones.
Sin embargo, quienes tuvimos el privilegio de conocerlo sabemos que su mayor legado no se encuentra únicamente en sus publicaciones, proyectos o descubrimientos. Permanece, sobre todo, en las personas que inspiró, en los investigadores que formó, en sus estudiantes, colegas y amigos, quienes recordarán siempre su inmensa calidad humana, su generosidad para enseñar, su humildad, su permanente disposición a colaborar y esa alegría serena con la que hacía de cada conversación una oportunidad para aprender.
Con su partida, la ciencia chilena pierde a uno de sus pioneros y nuestra Facultad despide a uno de sus académicos más queridos y respetados. Su ejemplo de curiosidad intelectual, compromiso con el conocimiento y profundo sentido humano seguirá iluminando el camino de quienes creen que la ciencia es, ante todo, una forma de servir a la sociedad.
A su familia, seres queridos, colegas, estudiantes y discípulos les expresamos nuestras más sinceras condolencias. Su memoria permanecerá viva en cada investigador que continúe el camino que él ayudó a abrir y en cada estudiante que encuentre inspiración en la pasión y el compromiso con que dedicó su vida a la ciencia.
Querido amigo y colega descansa en paz
Bernardo Morales










