Egresada de la Facultad de Química y Biología recibe en Alemania el Premio MINT 2026 por su emprendimiento científico tecnológico

Una producción acuícola más sostenible y con menor dependencia de tratamientos químicos y antibióticos llevó a la Dra. Ruth Tamara Montero a desarrollar una tecnología basada en nanoanticuerpos derivados de alpaca para enfrentar el piojo de mar en la salmonicultura.

El piojo de mar es un ectoparásito que se adhiere a la superficie externa del pez y uno de los desafíos más costosos que enfrenta la salmonicultura a nivel global. A la pérdida de producción y la mortalidad que provoca, además, se le suma la dificultad que significa desarrollar propuestas que vayan de acorde al cuidado del medio ambiente y el bienestar animal.

Frente a ese escenario la egresada de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago de Chile y Directora Ejecutiva (CEO) y cofundadora de AquaNab (Hamburgo, Alemania), Dra. Ruth Tamara Montero, elaboró un tratamiento oral que basa su tecnología en el uso de nanoanticuerpos de alpacas – que son la décima parte del tamaño de los anticuerpos humanos –como alternativa de solución.

“Lo interesante para mí es que AquaNab combina distintas áreas de la ciencia: desde comprender la bioquímica y desarrollar y validar la tecnología, hasta resolver los desafíos de producción, aplicación y escalabilidad, para finalmente construir una empresa en torno a todo ello. Esa es, justamente, la conexión entre ciencia y emprendimiento, y el desafío en el que estoy hoy”, explica la Dra. Montero desde Alemania, país desde donde AquaNab levantó capital del fondo especializado en tecnología alimentaria de Finlandia, Nordic Foodtech.

Desde Alemania, la Dra. Montero explica que su trabajo diario combina investigación, desarrollo de productos y estrategia empresarial “para transformar esta tecnología a nivel de laboratorio en productos que lleguen al mercado en la industria salmonera”, explica. Todo ello, sin dejar de lado su pasión por la ciencia.

En cuanto a los resultados, los nanoanticuerpos han demostrado resistir la salinidad del mar, atravesar la barrera intestinal e incorporarse al torrente sanguíneo del pez, demostrando ser una alternativa con alto potencial a un problema, hasta ahora, sin una solución efectiva. 

Vocaciones STEM        

Además de cerrar con éxito una ronda de inversión en Europa y avanzar en el desarrollo de esta tecnología, el trabajo de la Dra. Montero fue reconocida por sus pares con el Premio MINT 2026, distinción que reúne las áreas de matemáticas, informática, ciencias naturales y tecnología. El reconocimiento, que se entrega anualmente, tiene el propósito de destacar el trabajo de emprendedoras y, a la vez, fomentar una mayor participación de mujeres en el desarrollo de carreras y proyectos empresariales vinculados a estas disciplinas.

“Nunca limité mi carrera al trabajo de laboratorio exclusivo; siempre tuve conciencia de que ser científica da una paleta de oportunidades”, explica la egresada de la Facultad de Química y Biología. “Estudiar ciencia no significa necesariamente terminar haciendo exactamente lo mismo toda la vida ni necesariamente quedarse en la academia. Puedes hacer investigación, desarrollar tecnología, trabajar en la industria, en política o crear una empresa”, añade. 

Ruth 2

Respecto a las vocaciones STEM y las diferencias que puede haber en Chile y Alemania, la investigadora acusa a la falta de referentes, la presencia de estereotipos y la ausencia de modelos de referencia como un problema compartido. “En Chile tenemos científicas y científicas(os) muy buenas(os) y mucho talento, pero muchas veces las oportunidades para desarrollar investigación y, sobre todo, para convertir esa investigación en innovación y empresas, son más limitadas”.

“Por eso, si tuviera que dar una recomendación, sería mostrar posibilidades: llevar la ciencia fuera del laboratorio y acercarla a la vida cotidiana. Mostrar que el desarrollo que tenemos actualmente en medicina, industria, etc., es gracias a la ciencia y que la ciencia también es creativa, que puede generar empresas, resolver problemas y cambiar industrias”, señala.

En esa misma línea, antes de finalizar, menciona que tanto en la USACH como en Alemania aprendió que tanto las científicas como los científicos “somos agentes activos y relevantes en la sociedad y en el mundo”. En ese sentido, recuerda especialmente una frase que Mónica (Imarai) les repetía durante el pregrado: “Se dejan de construir escuelas y hospitales para que nosotros investiguemos”.

“Esas palabras jamás se me van a olvidar y han sido un motor para trabajar, contribuir y retribuir a la sociedad y al desarrollo del país”, concluye.

 

**

 

Por: Nicolás Gaona Reydet