Democratizando el conocimiento: el impacto de la Feria Científica de la Facultad de Química y Biología

En su última edición, el evento rescató el valor de la ciencia en la sociedad. “Diecisiete ediciones representan mucho más que el paso del tiempo: representan el compromiso de una comunidad que cree en la educación”, indicó el decano Dr. Bernardo Morales.

 

Por Juan Pablo Araneda Bohm y Nicolás Gaona Reydet.

La ciencia no solo se aprende en los libros o las salas de clases. También se descubre al observar un experimento o utilizando un instrumento de laboratorio. Esa fue la apuesta principal de la Feria Científica organizada por la Unidad de Vinculación con el Medio de la Facultad de Química y Biología y que celebró sus 17 años de existencia consolidándose como una de las actividades más emblemáticas de la Universidad de Santiago.

 Durante dos jornadas, más de  3 mil personas participaron en el evento que tuvo como principal atractivo la apertura de ocho laboratorios de la Facultad, charlas y talleres. Allí, estudiantes y público general participaron en diferentes experimentos, muchos de ellos inspirados en la temática de Halloween de esta edición. La programación también contempló exposiciones de investigaciones de colegios invitados y stands de Admisión USACH, la revista Cambalache y Science Up, entre otros.

Además, niños y niñas en edad preescolar tuvieron la posibilidad de participar en la Mini Feria Científica ubicada en la carpa instalada a un costado de la radio de la universidad. Allí pudieron jugar y experimentar con burbujas, slime y química casera.

“La ciencia no puede quedarse dentro del laboratorio (...) La gente debe conocerla. No solamente los jóvenes o la gente que está asociada a las carreras que se imparten en la universidad (...) La ciencia tiene que ser democrática. Su alcance tiene que ser para todos”, señaló Alejandra Saavedra, profesora de la Facultad de Química y Biología y asistente, junto a su hijo, en esta edición.

 Experiencias que despiertan curiosidad

 La posibilidad de ingresar a los laboratorios que ofreció la Feria Científica fue una de las instancias que más agradecieron los asistentes. Los experimentos como la luminiscencia o las reacciones químicas con fuego causaron sensación dentro del público. 

 Asimismo, muchos quedaron impresionados con la posibilidad de presenciar la charla de la Dra. Jenny Blamey, académica de la FQyB, que habló sobre la Misión Polaris y el lanzamiento de extremófilos al espacio. Uno de ellos fue Lucas Navarro, estudiante del Colegio Mirador de Puente Alto.

“Conocer a la profesora Jenny fue iluminante. Es interesante descubrir que en Chile se están haciendo trabajos tan importantes como lo es la investigación de microorganismos en el espacio, que yo considero que puede ser el siguiente paso para empezar a hablar de habitar en otros lugares más allá de la tierra”, indicó el adolescente.

 Un trabajo colectivo

La realización de este evento, a lo largo de sus 17 años de historia, ha sido posible gracias al compromiso y participación de todos los estamentos de la Facultad de Química y Biología. Funcionarios, académicos y estudiantes cumplen un rol fundamental para dar continuidad a esta iniciativa y cumplir su rol principal: acercar la ciencia a la comunidad.

 Por su parte, Catalina Araya, integrante de la organización de la actividad, destacó la gran labor que realiza cada participante en el desarrollo del evento y el objetivo final que todos poseen en común.  “El propósito de la Feria siempre ha sido acercar la ciencia de manera lúdica a través del juego, para que puedan aprender y también conocer el mundo que nosotros vivimos diariamente”, expresó. 

 De esta manera, la Feria Científica 2026 reafirma el compromiso de la Facultad de Química y Biología con una ciencia abierta y accesible, capaz de despertar preguntas y generar interés. Un propósito que tras 17 ediciones sigue guiando esta instancia y que el decano Bernardo Morales destacó durante la inauguración:

 “Diecisiete ediciones representan mucho más que el paso del tiempo: representan el compromiso de una comunidad que cree en la educación, que confía en el talento de sus estudiantes y que entiende que despertar la curiosidad puede cambiar una vida”.