Recursos naturales chilenos inspiran biomaterial para el tratamiento de heridas complejas

Productos naturales de Chile, como la miel de ulmo y un alga nativa del sur del país, fueron utilizados por una joven investigadora de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago de Chile para desarrollar un biomaterial que busca aportar nuevas alternativas al tratamiento de heridas crónicas y de difícil cicatrización.

Durante el desarrollo de su tesis, Sofía Araya Alfaro se propuso explorar el potencial de recursos naturales chilenos para desarrollar una solución orientada al tratamiento de heridas complejas.

Como resultado, combinó las propiedades de la miel de ulmo con las características estructurales de un alga nativa del sur de Chile, Sarcopeltis skottsbergii, para elaborar un biomaterial en forma de apósito que presenta características prometedoras para su utilización en el tratamiento de heridas de difícil cicatrización.

El desarrollo aprovecha, por una parte, las propiedades estructurales que aporta el alga roja, conocida localmente como “cuero de chancho”, y, por otra, las propiedades biológicas de la miel de ulmo.

“La elección de la miel de ulmo no fue arbitraria”, explica Sofía. “No todas las mieles presentan el mismo comportamiento. Existen estudios que han demostrado una importante actividad antimicrobiana frente a bacterias asociadas a infecciones de heridas y, además, es rica en polifenoles. Por eso, resultó interesante explorar sus propiedades, pero incorporándola ahora a una matriz de soporte”, comenta.

Esta matriz está constituida por el alga roja Sarcopeltis skottsbergii, presente en la zona austral del país. Uno de los principales intereses de la investigación estuvo en su capacidad para producir carragenanos, compuestos naturales obtenidos de algas rojas que permiten formar geles y retener agua.

“Principalmente, nuestro interés estuvo en la capacidad del alga para producir carragenanos. De esta manera, el carragenano contribuye a modificar las propiedades fisicoquímicas de la matriz, mientras que la miel de ulmo cumple principalmente el rol de agente bioactivo”, explica la investigadora.

Resultados prometedores

Los resultados obtenidos en el Laboratorio de Química de Biomateriales de la Facultad de Química y Biología demostraron que el apósito desarrollado permite una liberación controlada de polifenoles y presenta actividad antioxidante. Además, demostró capacidad para inhibir el crecimiento de Staphylococcus aureus de origen clínico y multirresistente a fármacos convencionales utilizados en el tratamiento de heridas.

Asimismo, las pruebas realizadas no evidenciaron toxicidad después de 48 horas de exposición, un resultado relevante para evaluar el potencial de este biomaterial en futuras aplicaciones para el tratamiento de heridas.

“Estos resultados sugieren que se trata de un biomaterial potencialmente seguro para su aplicación en heridas”, señala Sofía respecto a su trabajo correspondiente a su tesis de pregrado dirigida por el Dr. Jonathan Andrés Ortiz, de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago de Chile, y el Dr. Marcelo Ezquer, del Centro de Medicina Regenerativa de la Universidad del Desarrollo.

Respecto a los próximos pasos, a investigadora explica que estarán puestos en evaluar las propiedades mecánicas del biomaterial, ampliar el estudio de su actividad antimicrobiana frente a otros patógenos de relevancia clínica y analizar su capacidad para favorecer la cicatrización. El objetivo final es avanzar hacia el desarrollo de una alternativa que pueda ser accesible y efectiva para el tratamiento de heridas complejas

La investigación, además, fue reconocida con el premio al mejor póster de pregrado durante las II Jornadas Internacionales de Ciencia de Materiales y Nanotecnología, realizadas entre el 3 y el 5 de agosto en el Centro de Nanotecnología Aplicada (CNAP) de la Universidad Mayor.

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Por: Nicolás Gaona Reydet