Francisco Leiva hizo énfasis en la educación recibida durante su paso por la Facultad y la proyección que tiene su investigación, cuyos hallazgos tienen potencial de impacto clínico.
El lunes 24 de agosto fue un día especial para Francisco Leiva Larenas. Tras años de investigación, dedicación y crecimiento tanto académico como personal, obtuvo el grado de Doctor en Biotecnología luego de finalizar su formación en la Facultad de Química y Biología.
Durante su etapa doctoral, Leiva realizó una investigación titulada “Evaluación de la respuesta epitranscriptómica asociada a la enfermedad de Parkinson en la población chilena”. “La mayor conclusión de la tesis es el desarrollo del primer panel epitranscriptómico en la población chilena, lo que nos permite la posibilidad de escribir la enfermedad desde otras variables genéticas”, comentó el doctor.
Para alcanzar estos resultados, trabajó palmo a palmo con los doctores Rodrigo Vidal y Luis Constandil. Ambos docentes fueron parte clave en el éxito de la investigación y le dieron el empuje para buscar soluciones en momentos desafiantes del doctorado.
“El abordaje de la epitranscriptómica en enfermedades neurodegenerativas es un desafío complejo que requiere mucha precisión metodológica y analítica. El Dr. Rodrigo Vidal y el Dr. Luis Constandil me brindaron una guía excepcional, combinando rigor científico con una visión muy amplia del problema”, señaló.
Experiencia enriquecedora y futuro inmediato
Uno de los tópicos que Francisco Leiva destacó fue los aprendizajes que le entregó la Facultad y la infraestructura disponible para desarrollar las diferentes técnicas experimentales. “La formación que entrega la Facultad es de excelencia. A lo largo del programa, se fomenta un entorno interdisciplinario que es vital para el desarrollo de la biotecnología moderna. Las herramientas y la infraestructura disponibles permiten el desarrollo de técnicas experimentales avanzadas, que hoy en día son el corazón de la investigación biológica”, comentó el doctor.
Asimismo, valoró el carácter interdisciplinario en el desarrollo del programa de postgrado. “El doctorado no solo me formó como un investigador autónomo y crítico, sino que también me enseñó a tolerar la frustración y a trabajar de forma colaborativa. Es un proceso de mucho crecimiento, tanto científico como personal, del cual me siento profundamente agradecido”, señaló.
Tras defender su tesis y convertirse oficialmente en Doctor en Biotecnología, Leiva hace un balance positivo de su estancia en la USACH, casa de estudio a la cual ingresó en 2011 para estudiar la carrera de Bioquímica. “Cerrar esta etapa significa la culminación de años de esfuerzo ininterrumpido, resiliencia y mucha dedicación, un logro que no habría sido posible sin el apoyo incondicional de Sara, mi prometida. El balance es tremendamente positivo”, indicó.
¿Y qué viene ahora?
Una pregunta clave pero que el doctor ya tiene clara. En la inmediatez, Leiva espera que los hallazgos obtenidos en su tesis puedan traducirse en herramientas con potencial de impacto clínico. A futuro quiere continuar profundizando en las preguntas que plantea su línea de investigación.
“Busco proyectar mi carrera en la intersección entre la investigación académica aplicada y el desarrollo biotecnológico, liderando proyectos que tiendan puentes entre el trabajo de laboratorio y la medicina de precisión”, sentenció.