La doctora destacó el acompañamiento humano y académico de nuestra casa de estudio durante su formación doctoral.
Por Juan Pablo Araneda Bohm
El pasado lunes 24 de agosto, Ian Pérez culminó una etapa importante de su trayectoria académica al obtener el grado de doctora en Microbiología, tras completar su formación en el programa conjunto de la Universidad de Santiago y la Universidad de Chile.
Su vínculo con nuestra casa de estudios nace hace cuatro años, cuando arribó a nuestro país desde Cuba para continuar su trayectoria académica. Con la colaboración de la Beca de Excelencia para Extranjeros de la USACH, la Beca Nacional de Doctorado ANID y otros apoyos entregados por la Vicerrectoría de Postgrado, Pérez pudo desarrollar y completar sus estudios en nuestra institución.
Durante esta etapa, su experiencia ha sido profundamente enriquecedora tanto en lo personal como en lo académico. “Desde mi llegada a Chile como estudiante extranjera, estos años no solo significaron incorporarme a un nuevo contexto académico y cultural, sino también integrarme progresivamente a una comunidad científica con una importante trayectoria en investigación microbiológica”, señaló la doctora.
Investigación novedosa
La tesis que le permitió graduarse del Doctorado en Microbiología se titula “Virulomas inexplorados en bacterias del suelo de la Península Antártica mediante el uso de Dictyostelium discoideum”. Esta investigación aborda una dimensión poco explorada de la microbiología de ambientes extremos: el potencial funcional y asociado a virulencias de bacterias presentes en suelos antárticos.
Para Pérez, uno de los principales aportes del trabajo es demostrar que es posible utilizar este modelo para discriminar diferentes fenotipos bacterianos a partir de su interacción con el hospedero, incluyendo comportamientos compatibles con bacterias avirulentas y potencialmente patogénicas.
“El trabajo contribuye a ampliar el conocimiento sobre la diversidad funcional de las comunidades microbianas antárticas. La Antártica representa un reservorio de diversidad microbiana aún insuficientemente caracterizado, y estudiar no solo qué microorganismos están presentes, sino también cuáles son sus capacidades funcionales y su potencial de interacción con hospedadores, permite generar una comprensión más integral de estos ecosistemas y de las características biológicas que han evolucionado en ambientes extremos”, declaró.
Durante el proceso de desarrollo de tesis, Pérez estuvo acompañada por el Dr. Francisco Chávez Espinosa y el Dr. Andrés Marcoleta Caldera, quienes fueron pilares fundamentales en su formación como investigadora. “Más allá de la supervisión directa del proyecto doctoral, ambos contribuyeron a desarrollar mi capacidad para formular preguntas científicas, evaluar críticamente resultados y transformar ideas iniciales en hipótesis y estrategias experimentales”, señaló.
El soporte de los profesores guías no solamente se vio materializado en la tesis doctoral, sino que también en la apertura de oportunidades para incorporarse en el mundo científico. Durante el doctorado, Pérez participó en instancias como el ISME-Lat 2023, XI SCAR OSC 2024 y ALAM 2025, así como también pudo ser protagonista de manera regular de eventos en la Sociedad Chilena de Microbiología (SOMICH) y de actividades de divulgación científica para la comunidad.
Proyección profesional
A pocos días de haberse titulado, Ian Pérez ya tiene definido sus próximos objetivos profesionales. En el corto plazo, sigue trabajando para publicar los resultados obtenidos en su tesis doctoral y a la vez, espera continuar desarrollando la línea de investigación asociada al uso de Dictyostelium discoideum.
Asimismo, su intención es seguir inmersa en el ámbito investigativo y académico, además de darle un espacio relevante a la docencia, tópico que la apasiona. “Disfruto particularmente el proceso de enseñar, interactuar con estudiantes y contribuir a su formación científica. Por ello, mi proyección no se limita exclusivamente a la investigación: me interesa construir una trayectoria académica que integre investigación, docencia, formación de estudiantes y vinculación con la comunidad científica”, explicó.
“Por ahora, no hay mucho tiempo para descansar. El doctorado termina, pero el camino científico continúa”, sentenció la doctora.